Al contratar los servicios de un profesional, el trabajo acordado debe llevarse a cabo con la debida diligencia y de conformidad con la normativa reguladora de su profesión, además de con estricta observancia de lo pactado. Cuando ello no ocurre así, y se nos causa un daño o perjuicio, debemos reclamar que se nos repare o indemnice dicho daño y perjuicio.

En ocasiones, ni siquiera existe un contrato de por medio. Este puede ser el caso de un profesional sanitario, o de cualquier otro que no hemos tenido la libertad de escoger.

La reclamación de daños y perjuicios por negligencias profesionales o malas prácticas es un área en la que acumulamos mucha experiencia, obteniendo resultados satisfactorios siempre.

Podemos proporcionarle una valoración de viabilidad gratuita y fijar los parámetros de la reclamación a entablar. De hecho, siendo ello imprescindible en orden a reclamar o no, no cobraremos la consulta ni el estudio que se efectúe a resultas de la misma.